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La mariquita (Hippodamia convergens)

La mariquita es, tal vez, el más conocido de todos los insectos beneficiosos para el hombre. Es uno de los predadores más activos. Busca alimento desde la madrugada hasta el crepúsculo, siendo capaz de devorar de 40 a 50 pulgones al día, aunque también se alimenta de una amplia variedad de otros insectos y larvas, incluyendo cochinillas, cocos, saltarillas, insectos blandos y sus huevos, así como ácaros. No se alimenta de plantas sino que es exclusivamente carnívora. Los insectos de los cuales se alimenta pueden adquirirse a bajo costo en viveros o tiendas de jardinería. Las mariquitas son más eficaces si se las suelta antes de que la población de plagas sea demasiado numerosa. Por ello, es necesario soltarlas tempranamente y darles tiempo para ver una disminución del nivel de infestación.

 

Características biológicas

Las mariquitas viven aproximadamente un año. Nacen entre abril y mayo e inmediatamente comienzan a devorar insectos. La larva alcanza una longitud aproximada de media pulgada, teniendo el aspecto de un pequeño lagarto, de color gris oscuro con manchas anaranjadas. Después de alcanzar su desarrollo máximo, la larva ingresa en la etapa de metamorfosis, adhiriéndose a las malezas, al césped, a la corteza de los árboles y a las hojas. Luego de algunos días, el dorso se rasga y emerge la mariquita en estado adulto.

La Hippodamia convergens es la variedad de mariquita más común. Alcanza una longitud de aproximadamente 3/10 de pulgada. Es de color marrón rojizo con trece manchas negras y dos bandas blancas oblicuas situadas en la parte posterior de la cabeza.

 

Instrucciones para la suelta de las mariquitas

A bajas temperaturas las mariquitas entran en estado de latencia, pudiendo dar la impresión de estar muertas. A medida que entran en calor se vuelven activas. Luego del período de latencia, es necesario rociarlas suavemente con agua antes de soltarlas. Si han estado encerradas durante mucho tiempo, será conveniente alimentarlas antes de la suelta. El alimento puede conseguirse en el vivero más cercano. También puede suministrárseles una mezcla de miel y polen de abejas. Debe colocarse el comedero contra la malla del receptáculo de las mariquitas, de manera que puedan alimentarse antes de ser liberadas. Las mariquitas adquiridas durante los meses de marzo, abril y mayo son las que están cerca del fin de su ciclo de vida, por lo cual no debe sometérselas a refrigeración durante mucho tiempo. De ser posible, es conveniente soltarlas al atardecer del mismo día en que se las recibió. Nunca deberá soltárselas en horas de calor o de sol. Es necesario mantenerlas refrigeradas hasta que haya casi anochecido completamente. De esta manera, comenzarán a liberar el jardín de plagas de manera activa desde el día siguiente a su recepción. Para evitar que las mariquitas se vayan volando, hay quienes pulverizan sobre ellas una mezcla de partes iguales de agua y bebida gaseosa inmediatamente antes de soltarlas, la cual les mantendrá las alas pegadas durante uno o dos días. Para conseguir óptimos resultados, suelte algunas mariquitas cada día alrededor de las flores, los arbustos y árboles y mantenga el resto de ellas en el refrigerador, evitando que se congelen. En parcelas grandes, esparza las mariquitas en el centro y en los manchones de mayor infestación. Las mariquitas pueden utilizarse con buenos resultados en lugares cerrados, pero debe soltárselas por la noche para evitar que se vayan volando. Es conveniente cerrar la entrada de los invernaderos y lugares cerrados para impedir que las mariquitas se vuelen antes de haber desovado. La mariquita hembra requiere una fuente de néctar y polen para alcanzar la madurez y desovar, por lo que es muy importante que haya una amplia variedad de plantas con flores. Si el néctar y el polen no se hallaren disponibles en cantidades suficientes, deberá proporcionárseles algún alimento sustitutivo, tales como los que se consiguen en los viveros.

 

Cantidad necesaria de mariquitas

En promedio, vienen unas 70.000 mariquitas por galón ó 18.000 por cuarto de galón. En general, un cuarto de galón será suficiente para un jardín grande, aunque puede ser necesario utilizar una mayor cantidad si la densidad de plagas es alta. Para superficies de hasta tres acres deberá utilizarse un galón. En los huertos, se utilizara un galón por acre. Los cereales y oleaginosas pueden requerir tan solo un galón por cada diez acres. Para cultivos de melón y sandía se utiliza un galón por cada 15 acres. En cultivo de alcaucil se usa aproximadamente un galón por cada 10 acres. En alfalfa, un galón cada 10 acres en la época de la última helada es normalmente suficiente para la primera suelta, debiéndose soltar un galón de mariquitas cada 15 acres después de cada corte. Para el control de pulgones en maíz, deberá utilizarse un galón por cada 10 acres.

Estas instrucciones fueron proporcionadas por Peaceful Valley Farm Supply

 

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