Hyperlink: Sick Building Syndrome

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Centro de Sanidad Ambiental

 

 

El síndrome del edificio enfermo

 

 

El síndrome del edificio enfermo (SEE) se caracteriza por una serie de trastornos agudos que afectan a los moradores de una vivienda. Aparentemente, está relacionado con el tiempo que se ha vivido en el edificio, sin que se pueda identificar ninguna patología o causa determinada. Puede estar  localizado en una habitación o lugar específic o bien puede extenderse a toda la casa.

Frecuentemente, este problema surge como consecuencia de un uso o mantenimiento del edificio que no guarda relación con su diseño original o con las prácticas aconsejadas. A veces, los problemas relacionados con el aire en espacios cerrados se deben a un diseño deficiente del edificio o de la actividad que llevan a cabo quienes lo habitan.

 

 

¿Cuáles son los síntomas del SEE?

 

Quienes sufren del síndrome del edificio enfermo experimentan un malestar agudo que se manifiesta a través de jaqueca, irritación de los ojos, nariz y garganta, tos seca, picazón o sequedad de la piel, mareos, nauseas, dificultad de concentración, fatiga y sensibilidad a los olores.

No se ha podido detectar ninguna patología clínicamente definida ni ningún contaminante químico o biológico específico como la causa de estos síntomas. La mayoría de las personas afectadas sienten alivio al poco tiempo de mudarse. 

Por otra parte, el SEE disminuye la productividad en el trabajo e incrementa los índices de ausentismo laboral

 

 

¿Cuál es la causa del SEE?

 

Si bien las causas específicas del SEE siguen siendo un misterio, se han mencionado los siguientes factores como elementos que pueden predisponer a contraer el síndrome, los cuales actúan combinados o bien de manera complementaria con otros factores, tales como temperatura, humedad o iluminación inadecuadas:

·           Contaminantes químicos provenientes del exterior: El aire que ingresa al edificio puede constituir una fuente de contaminación. Los contaminantes de las emanaciones de los escapes de los vehículos y de las salidas al exterior de instalaciones sanitarias y baños y cocinas de otros edificios pueden ingresar a través de respiraderos, ventanas y otras aberturas mal ubicadas. Las emisiones de los escapes de automóviles también pueden provenir de un garaje cercano. 

·           Contaminantes químicos provenientes del propio edificio: La mayor parte de las fuentes de la contaminación que se produce en espacios cerrados se encuentran allí mismo. Por ejemplo, los adhesivos, tapizados, alfombras, fotocopiadoras, productos para el tratamiento de la madera, limpiadores y pesticidas emiten compuestos orgánicos volátiles, como por ejemplo, el formaldehído. Las investigaciones han revelado que algunos compuestos orgánicos volátiles pueden producir afecciones crónicas y agudas cuando se hallan en altas concentraciones y que algunos de ellos pueden ser carcinógenos. Concentraciones bajas a moderadas de múltiples compuestos orgánicos volátiles combinados también pueden ser causantes de reacciones agudas en ciertos individuos. El humo de tabaco y las emanaciones procedentes de artefactos de combustión tales como estufas, chimeneas de hogar o calefactores sin salida al exterior constituyen un vehículo de dispersión de contaminantes químicos.

·           Contaminantes biológicos: Incluyen polen, bacterias, virus y mohos. Estos contaminantes proliferan en el agua que se acumula en los humidificadores, bandejas de drenaje de acondicionadores de aire y cañerías o en otros lugares donde se acumula el agua, tales como azulejos de cielorraso, aislamientos, alfombras, etc. Pueden producir fiebre, escalofríos, tos, opresión en el pecho, dolor muscular y reacciones alérgicas. Una bacteria que crece en espacios cerrados, la Legionella pneumophila, es causante de la legionelosis, que se manifiesta de dos formas: la enfermedad de los legionarios (forma neumónica) y la fiebre de Pontiac (forma no neumónica).

·           Ventilación inadecuada: El embargo petrolero de la década del ’70 dio lugar a que los arquitectos diseñaran edificios más herméticos y con menor ventilación, de manera de maximizar el uso de la energía. Esta reducción de los niveles de ventilación fue, en muchos casos, inadecuada en términos sanitarios y de confort. 

 

 

¿Cuáles son las posibles soluciones para el síndrome del edificio enfermo?

 

Tales soluciones incluyen una combinación de las siguientes prácticas:

·           Aumentar el nivel de ventilación y mejorar la distribución del aire es, a menudo, una manera de reducir la polución minimizando costos. Los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado deben, como mínimo, cumplir con las normas de ventilación de los códigos de edificación locales. La operación y el mantenimiento de los mismos deben asegurar el nivel de ventilación establecido. Si es posible, estos sistemas deberán cumplir con la norma 62/1989 de la Sociedad Norteamericana de Ingenieros de Sistemas de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado

·           (ASHRAE). Ante la presencia de fuentes que generen un alto nivel de contaminación, será necesario ventear el aire directamente al exterior, lo que se aconseja especialmente para la eliminación de contaminantes acumulados en determinados lugares, tales como baños, habitaciones donde hay fotocopiadoras e imprentas.

·           La eliminación o modificación de las fuentes de contaminación constituye –siempre que sea factible– la manera más eficaz de resolver el problema de la calidad del aire en interiores. Entre las formas de hacerlo se incluyen las siguientes: realizar tareas de mantenimiento de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado; reemplazar las alfombras y los azulejos de cielorraso que tengan humedad; no permitir que se fume o destinar una habitación ventilada para fumadores; asegurarse de que haya salida al exterior para las emanaciones de fuentes contaminantes; guardar las pinturas, solventes, pesticidas y adhesivos en recipientes bien cerrados y en lugares con buena ventilación; utilizar las mencionadas fuentes de contaminación cuando haya poca gente viviendo en el edificio o cuando el mismo esté desocupado; esperar un tiempo antes de ocupar la vivienda cuando se realicen trabajos de remodelación, de manera que para ese entonces ya hayan desaparecido las emanaciones provenientes de los materiales nuevos.

·           La purificación del aire tiene ciertas limitaciones, pero puede ser una práctica complementaria útil del control de las fuentes de emisión de contaminantes y de la ventilación. Los filtros de aire solamente eliminan parte de la polución ambiental.

·           La difusión y la comunicación constituyen elementos primordiales al encarar el problema de la calidad del aire. Cuando los propietarios y encargados de mantenimiento de un edificio comprenden claramente cuáles son los problemas que afectan al mismo y existe comunicación entre ellos, entonces es posible trabajar en forma conjunta y de manera más eficaz para la prevención y resolución de tales problemas.

 

 

Información adicional

 

Si desea obtener mayor información, consulte la página web El Aire en Espacios Cerrados de la EPA

Para más datos, comuníquese con un especialista en sanidad ambiental, llamando al (800) 557-2366 o vía e-mail a airqual@nsc.org

 

 

 

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