Centro de Sanidad Ambiental

 

 

 

Artefactos de combustion

 

 

¿Qué son los artefactos de combustión?

 

Son aquellos artefactos que se usan para calentar, cocinar o con fines decorativos que funcionan quemando combustible. Entre ellos se incluyen los calefactores, hornos, estufas, cocinas, chimeneas de hogar, calentadores de agua y secarropas. Los combustibles generalmente utilizados en estos artefactos son el gas natural, gas licuado de petróleo (gas LP), fuel oil,  kerosén, carbón mineral y leña. 

Por lo general, estos artefactos son seguros. Sin embargo, en ciertas condiciones emiten emanaciones de contaminantes provenientes de la combustión que pueden ocasionar daños a la salud o incluso la muerte.

 

 

¿Cuáles son sus principales efectos sobre la salud?

 

Estos contaminantes son gases o partículas que se generan a partir de la quema de materiales combustibles. El tipo y la cantidad de contaminantes dependen del tipo de artefacto, de la manera en que se lo haya instalado, de su estado de mantenimiento, de si tiene o no salida al exterior y del combustible que se utilice. Los principales contaminantes y los efectos sobre la salud por exposición a los mismos son los siguientes:

·           Monóxido de carbono: Interfiere en el suministro de oxígeno al cuerpo por parte de la sangre. Puede causar fatiga, jaqueca, mareos, debilidad, náuseas, vómitos, aumento del dolor en el pecho en personas con problemas cardíacos, confusión, desorientación y –en altas cantidades–  la muerte. Según la Comisión de Seguridad de Bienes de Consumo (CPSC), cada año mueren más de 1.000 personas por inhalación de monóxido de carbono. Como el monóxido de carbono es inodoro y algunos de los síntomas causados por su inhalación son similares a los de enfermedades corrientes, es posible que no se reconozcan sus efectos hasta que sea demasiado tarde. Los grupos de mayor riesgo son los ancianos, niños, bebés nonatos y quienes sufren de anemia o tienen historial de enfermedades cardíacas o respiratorias.

·           Dióxido de nitrógeno: Es un gas incoloro e inodoro que puede ocasionar irritación del tracto respiratorio, dificultad al respirar y una mayor incidencia de enfermedades pulmonares. Las evidencias obtenidas a partir de experimentos realizados con animales indican que la exposición repetida a elevados niveles de dióxido de nitrógeno puede causar trastornos pulmonares tales como el enfisema o contribuir a crear las condiciones para su desarrollo. Los niños y las personas que sufren de asma y otras enfermedades respiratorias conforman la  población de mayor riesgo por exposición a dióxido de nitrógeno.

·           Partículas: Pueden causar, irritación de los ojos, nariz, garganta y pulmones y agravar los problemas respiratorios, especialmente en aquellas personas que sufren de trastornos preexistentes, tales como enfermedades cardiovasculares y afecciones del sistema inmunológico. La inhalación de ciertas sustancias químicas adheridas a las partículas puede producir cáncer de pulmón. El riesgo de contraer cáncer de pulmón se incrementa a medida que aumenta el tiempo de exposición y la cantidad sustancias inhaladas. Los efectos causados por la inhalación de partículas dependen de muchos factores, incluyendo la composición y el tamaño de las mismas.

·           Dióxido de azufre: A bajos niveles de exposición produce irritación de los ojos, la nariz y el tracto respiratorio. A niveles mayores causa estrechamiento de las  vías respiratorias pulmonares, lo que da lugar a opresión en el pecho, jadeo o problemas respiratorios.

La combustión siempre genera vapor de agua. Aunque, en general, no se considera al vapor de agua un agente contaminante, el mismo puede actuar como tal al hacer aumentar el porcentaje de humedad hasta niveles muy altos, humedeciendo las superficies expuestas, condiciones que favorecen el desarrollo de contaminantes biológicos, tales como ácaros del polvo, mohos y bacterias.

 

 

¿Cómo puedo reducir exposición a agentes contaminantes procedentes de la combustión?

 

·           Evite utilizar artefactos de combustión sin salida al exterior. Los calefactores sin salida sólo deberían usarse en casos de emergencia. Siga las instrucciones del fabricante, especialmente las referentes al combustible y ajuste adecuados. Cuando el calefactor esté en funcionamiento, mantenga abierta una puerta que comunique con el resto de su casa y deje una ventana entornada.  

·           Instale extractores de aire por encima de su cocina a gas u hornillo y mantenga los quemadores adecuadamente ajustados. Una llama cuyo color vira al amarillo generalmente indica problemas de ajuste y una mayor emisión de agentes contaminantes, en cuyo caso deberá pedirle a su compañía de gas que ajuste el quemador. Si compra una cocina a gas o un hornillo, asegúrese de que no tenga encendido de piloto, de manera de evitar tener una llama encendida permanentemente. Además, nunca utilice la cocina a gas como calefacción. 

·           Reduzca al mínimo las emanaciones de la estufa de leña. Si ésta es vieja, asegúrese de que sus puertas calcen perfectamente. Use únicamente leña estacionada o curada y siga las instrucciones del fabricante para el encendido, atizado y apagado del fuego. No utilice leña tratada a presión en lugares cerrados. Si va a comprar una estufa a leña, elija un modelo nuevo, del tamaño adecuado y que tenga la certificación de que cumple con las normas de la EPA referentes a emanaciones.

·           Asegúrese siempre de que el cañón de la chimenea de hogar esté abierto cuando la misma está funcionando.

·           Haga inspeccionar anualmente los componentes del sistema de aire acondicionado central, hornos y chimeneas y repare de inmediato las partes que presenten daños o rajaduras. Las chimeneas con el cañón atascado, roturas o pérdidas despiden gases y partículas provenientes de la combustión y pueden emitir monóxido de carbono en concentraciones letales. Siga estrictamente todas las instrucciones de reparación y mantenimiento del fabricante, incluyendo las referentes a la frecuencia con que debe cambiarse el filtro. Si no tiene las instrucciones, cambie el filtro todos los meses o cada dos meses durante la época de uso.

·           Si sospecha que las emanaciones están causando efectos tóxicos, es conveniente que apague todo artefacto de combustión y llame al servicio técnico del fabricante o de la compañía de combustible para que realice una inspección y, si fuere necesario, efectúe los ajustes necesarios. Consulte a un médico para determinar si los síntomas pudieron haber sido causados por dichas emanaciones. 

 

 

Información adicional

 

Consulte la página web Aire en espacios cerrados de la EPA.

Para mayor información, comuníquese con un especialista en sanidad ambiental, llamando al (800) 557-2366, o bien enviando un e-mail a airqual@nsc.org

 

 

 

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16 de noviembre de 1999 / Términos y condiciones